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jueves, 26 de febrero de 2015

La Industria, motor de la vida futura de Euskadi

(Un artículo de Sabin Azua, Socio Director de B+I Strategy.)

La prolongada duración de la crisis económica en que estamos sumergidos en Europa y en Euskadi en particular sus profundos impactos negativos en la vida de las personas  en términos de desempleo, pérdida de calidad de vida, deterioro de los niveles de igualdad social, etc., deben provocarnos una reflexión: ¿qué capacidad tiene nuestro país para desarrollar mecanismos de generación de riqueza que faciliten el desarrollo económico y la recuperación y mejora de los elementos de cohesión social?

Como bien establece el economista americano Paul Krugman “está totalmente demostrado que una sociedad con profundas desigualdades sociales es un elemento de permanente lastre al crecimiento, mientras que una adecuada política de distribución de las rentas constituye una base para una economía más competitiva”. Afirma asimismo que “no hay ninguna evidencia que demuestre que haciendo más ricos a los ricos se produzca un enriquecimiento del Territorio en su conjunto, hecho que si se produce cuando mejoramos las rentas de la población más necesitada”.

Múltiples fuentes del mundo económico demuestran que los países y regiones donde se producen menores niveles de desigualdad social obtienen los mayores niveles de crecimiento sostenido y duradero. Esta situación ha presidido toda la actuación de las administraciones vascas en los últimos años. No nos descubre nada que no sepamos en nuestra sociedad – cuyo rasgo distintivo es precisamente éste -, pero ratifica que el camino que debe seguir Euskadi en su apuesta por el futuro deberá cimentarse en esta premisa.

Soy consciente que la vida de  muchas personas y familias de nuestro país se ha deteriorado notablemente, que vivimos situaciones de injusticia, pero creo que es necesario destacar como elemento claramente positivo que, según un estudio de  EHU-UPV, realizado siguiendo metodología de la Unión Europea, Euskadi se situaría en segundo lugar a nivel europeo (sólo superado por Suecia) entre los países con menor nivel de desigualdad social.

Nuestra apuesta estratégica básica como nación es situarnos al frente de esa clasificación. Hoy más que nunca necesitamos volver a apostar por la generación de riqueza, la solidaridad, la instrumentalización de mecanismos de desarrollo futuro, el reparto equitativo de las rentas, y una educación de calidad. Solamente con el esfuerzo compartido y la generosidad de nuestras actuaciones podremos sortear los vericuetos de la difícil situación económica.

Creo firmemente que para avanzar en esta profundización de nuestra competitividad, debemos combinar adecuadamente la generación de riqueza y la cohesión social. La batalla por reducir las desigualdades sociales no se gana simplemente elevando el gasto social y promoviendo la redistribución de la renta, sino que se apoya – en primer término – en la generación de riqueza en el territorio. Para mí, ésta es la primera de las políticas sociales.

La apuesta central de nuestro país en cuanto a mecanismos de generación de riqueza es la potenciación de la competitividad de nuestra Industria. La importancia del sector industrial ha sido reconocida por las economías más avanzadas, acrecentándose su relevancia en el momento económico que vivimos. Hemos caído en la cuenta que cuando se pierde la pujanza industrial es terriblemente complicado reconstruir esa capacidad. Aquellos países que mejor se están recuperando de la crisis son los que cuentan con una economía basada en una industria orientada hacia la inserción internacional de productos de valor añadido.

El nuevo escenario en el que se moverán nuestras empresas industriales tendrá que hacer frente a importantes y numerosos retos: creciente complejidad de la competencia internacional,  incorporación de empresas provenientes de los llamados países emergentes y los BRICs, la configuración de nuevos espacios de competencia en cada uno de los mercados, la tendencia al fortalecimiento de la industria en muchos países como eje central de competitividad, la presencia de nuevas pautas de comportamiento más centradas en el proteccionismo, la necesidad de crear valor en economías con unos niveles de desempleo elevados, etc.

Por todo ello debemos seguir avanzando para situar a la empresa en el centro del modelo de desarrollo económico y social de nuestro país. La empresa constituye el espacio natural para la generación de riqueza, promueve la mayoría de la I+D que se realiza, es el ámbito natural para el desarrollo personal y profesional de un número significativo de personas del territorio, dinamiza la creación de empleo sostenible, produce bienes y servicios necesarios, etc.

Como he comentado previamente el camino para mantener la tensión competitiva de nuestras empresas es complicado dados los innumerables retos señalados.

En Euskadi partimos de una posición adecuada para afrontar este reto. Debemos completar nuestra apuesta por la industria potenciando algunos de nuestros rasgos y capacidades diferenciales: la capacidad de industrializar procesos, la construcción de proyectos empresariales basados en/por las personas (sin parangón en Europa), la interacción cooperativa entre todos los agentes, las sinergias de la cercanía entre lo público y lo privado, o la creciente capacidad de interactuar internacionalmente.


Seamos conscientes que el País, o es industrial o no será. 

miércoles, 28 de enero de 2015

Según el Consejo de Europa España no cumple con sus obligaciones laborales

El Comité Europeo de Derechos Sociales del Consejo de Europa ha publicado este mes de enero un informe con sus conclusiones sobre el cumplimiento de España con la Carta Social Europea, y constata que no se cumplen varias condiciones en materia laboral: en relación con el tiempo y las condiciones de trabajo, una remuneración mínima para una vida decente, el aumento de remuneración por las horas extra y la notificación de la terminación del contrato de empleo.



Lo cual ha tenido su eco en los medios de comunicación con titulares como: Europa denuncia que el salario mínimo español no garantiza un nivel de vida digno” en Antena 3 y El Economista, en la página web de Compromiso RSE (Responsabilidad Social Empresarial), etc.

Para más información hagan clic en las palabras marcadas.

No se menciona (de momento) en la página web del Ministerio de Empleo y Seguridad Social

lunes, 28 de abril de 2014

Informe Foessa 2014: Precariedad y Cohesión Social



El informe que la Fundación Foessa realiza anualmente tiene un reconocido prestigio por su seriedad y rigor. 
 
El de este año (correspondiente a la encuesta realizada en el 2013) refleja también la evolución de algunas variables tradicionales (pobreza, empleo, distribución de la renta,...), destacando quizás que la franja entre las personas que tienen empleo y las que están en situación de exclusión se agranda, pudiendo poner en peligro también la deseable cohesión social de cara al futuro. 
 
“Existe un gran riesgo de que el aumento progresivo de la desigualdad, en el largo plazo, se convierta en crónico. Este es uno de los problemas a los que debemos hacer frente sin dilación. La reforma fiscal que se anuncia debería contemplar los mecanismos suficientes que no solo contengan la desigualdad, sino que la hagan retroceder. Los datos más recientes nos hacen tener una gran preocupación por el desplazamiento que se está produciendo entre los grandes grupos de renta en nuestro país”, dice Rafael del Río Sendino, Presidente de la Fundación FOESSA, en la Editorial del Informe. 
 
El Estado español presenta, por otro lado,  una de las tasas de pobreza más altas de la UE y una problemática ligada al empleo juvenil de especial gravedad. 
 
No parece, por tanto, que se pueda bajar la guardia ante un futuro en el que muchas personas estarán necesitadas de apoyos para mantener una vida con un mínimo de dignidad. 
 
El informe completo se puede descargar de gratuitamente aquí de la página web de FOESSA.

martes, 30 de julio de 2013

Vivir bien en un mundo solidario y sostenible


 Desde que estalló la crisis económica, la recuperación de la “senda del crecimiento” se ha convertido en una de las principales obsesiones de los gobiernos. La vuelta al crecimiento parece servir igualmente para justificar cualquier  tipo de medida, incluso las más impopulares. Sin embargo, el tan ansiado crecimiento sigue sin llegar, y los únicos resultados visibles de las políticas de recortes y ajustes son una profundización de las consecuencias sociales de la crisis, sobre todo para los más débiles.



Frente a esta situación, surge una pregunta inevitable: ¿realmente es posible volver al crecimiento? Para los autores del libro “Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible” (editorial El Viejo Topo), la respuesta es un no rotundo, debido a que el deseo de un crecimiento económico infinito choca inevitablemente con los límites físicos y ecológicos del planeta. Es hora por tanto de planear un nuevo modelo económico que nos permita satisfacer nuestras necesidades básicas dentro de dichos límites. De todo ello hablamos en esta entrevista con Florent Marcellesi, coordinador de Ecopolítica, centro de estudios dedicado a la ecología política, y uno de los coautores de la obra mencionada (junto a Jean Gadrey, economista y miembro del consejo científico de ATTAC Francia y Borja Barragué, investigador de la UAM y miembro también de Ecopolítica).

 

Noticias Positivas: Según explica el prólogo del libro, los partidarios de la ortodoxia económica apuestan por los recortes y la austeridad para hacer más eficiente el sistema económico y así volver a crecer. En cambio, la izquierda apuesta por estimular la economía para recuperar dicho crecimiento. Sin embargo, ustedes, los autores del libro, dicen que ninguna de las dos opciones es la adecuada, porque lo que en realidad es imposible en volver a crecer. ¿En qué se basan para hacer este planteamiento?

Florent Marcellesi: Nos basamos en el dilema del crecimiento. Según el mismo, en tiempos de recesión, la economía del crecimiento te lleva al colapso social, al paro, a la pobreza y a la miseria. En cambio, en tiempos de bonanza, la economía del crecimiento te lleva al colapso ecológico. Por tanto, para salir de este dilema hay que encontrar nuevas vías, ya que la vía de los ajustes solo provoca sufrimiento y ahondamiento en las dificultades de la población, mientras que la vía de la estimulación de la economía no funciona, simplemente porque el crecimiento infinito no es posible a nivel ecológico. No podemos consumir y producir por encima de los límites ecológicos del planeta.

Esta no es solo una razón ideológica, sino práctica, basada en la realidad material. Estamos viendo cómo se está terminando una era histórica, principalmente desde la Segunda Guerra Mundial, en la que todo se basaba en el crecimiento. Si miramos la evolución de las tasas de crecimiento durante las últimas décadas, es evidente que hay una decadencia estructural del crecimiento desde hace años. En definitiva, el crecimiento no puede volver ni volverá. Por tanto, nos toca imaginar una economía próspera sin crecimiento. Ese es el gran reto que tenemos ahora mismo.

N+: ¿Por dónde se debería empezar para encarar este reto?

FM: Lo primero es pensar en términos de transición. Esa es la palabra clave. Ahora sabemos que nuestro modelo de vida es injusto e insostenible. Por tanto, debemos evolucionar a otro modelo de producción y consumo que nos pueda permitir vivir bien dentro de los límites ecológicos.

Esta transición tiene varios pilares. Uno de los principales es pensar y repensar qué tipo de actividades y empleos son deseables en una economía del poscrecimiento. En este sentido, tenemos que ser claros: hay actividades y empleos que no valen, como la fabricación de armas o como todas las actividades que vulneran la ética más elemental, así como las que no respetan los limites ecológicos del planeta. Pero a la vez, hay un montón de actividades y empleos verdes que tienen cabida y que son necesarios, como todo lo que tiene que ver con la agricultura ecológica, las energías renovables, la rehabilitación de edificios, el  transporte sostenible, la gestión de residuos, las economía social y alternativa o la economía de cuidados.

Al final los pilares de esta nueva economía se basan en cuidar de las personas, de la naturaleza y también de las cosas, pues necesitamos que duren más y que se terminen prácticas como las relacionadas con la obsolescencia programada. Esta nueva economía también se apoya en valores, como son resaltar y reforzar la ecología, la solidaridad, la participación y la autonomía.

N+: Entonces, habrá empleos que no tienen cabida en esa nueva economía, pero en cambio se impulsarán otros sectores. ¿El saldo resultante de lo que hay que sumar y restar sería positivo o negativo?

FM: El balance neto sería positivo. Aunque es complicado sacar muchas cifras porque no hay tantos estudios que calculen los empleos perdidos, sí sabemos que podemos crear, según la OIT, hasta un millón de empleos en España de cara al año 2020 si invertimos en actividades y empleos verdes.

También sabemos que ecología y trabajo van de la mano. Y más en el futuro, debido a la crisis energética, que nos va a obligar a sustituir en parte las máquinas por más trabajo humano. Al haber menos energía, tendremos que volver a hacer más cosas con nuestros brazos, y eso supone más empleo. Por ejemplo, se calcula que en la agricultura ecológica se necesita un 30% más de empleo que en la agricultura industrial.

N+: ¿A qué se refiere con la crisis energética?

FM: Me refiero al fin de la era del petróleo y de los combustibles fósiles baratos, abundantes y de buena calidad. Debido al agotamiento de estos combustibles, la energía será cada vez más cara, poco abundante y de mala calidad. Por tanto, la matriz energética de un mundo poscrecimiento tendrá que estar basada en otros pilares.

El primero de estos pilares es la reducción del consumo energético. Siempre digo que la energía más limpia es la que no utilizamos. Los otros dos pilares son las energías renovables y la eficiencia energética.

N+: Precisamente, el modelo energético siempre aparece cuando se habla de otro tema fundamental por sus implicaciones ecológicas y sociales, como es el cambio climático, que no deja de ser a ojos de muchos expertos una consecuencia más de la política del crecimiento económico.

FM: Está probado que a más crecimiento económico, se producen más consumo energético y más emisiones de gases de efecto invernadero. Es cierto que es posible reducir las emisiones por unidad producida. Por ejemplo, un coche último modelo produce por sí solo menos emisiones que un coche antiguo. Pero lamentablemente, como el consumo de coches y el número de unidades vendidas es mucho mayor, las emisiones globales al final son mucho mayores. Eso es lo que llamamos efecto rebote, que señala que, a pesar de las mejoras tecnológicas, el consumo global, impulsado por la lógica del crecimiento continuo, es tan elevado que hace perder todos los beneficios derivados de esas mejoras.

N+: En su libro “Prosperidad sin crecimiento”, Tim Jackson afirma que es posible una nueva macroeconomía ecológica. Para ello, nos dice, el consumo debe dejar de ser la clave de bóveda del sistema económico.

FM: Tiene toda la razón Jackson al decir que necesitamos una nueva macroeconomía. Es la única manera de salir del  círculo vicioso del crecimiento. Según esta lógica, siempre necesitas más producción para crear más empleo, y a más empleo, generas más poder adquisitivo, que te permite incrementar el consumo. De igual modo, el consumismo crea más empleo y más beneficios para el capital. Esa es la rueda creciente y sin fin que hay que romper cambiando claves básicas de la economía.

Para lograrlo, hay que dejar algunas cosas claras. Como que no nos vale cualquier tipo de productividad ni de poder adquisitivo. Es necesario que abandonemos la idea de que siempre va a aumentar la productividad.  También debemos ser conscientes de que la productividad tiene a menudo impactos sociales y ecológicos negativos. Por último, hay que sustituir el poder adquisitivo por lo que llamamos el poder de vivir bien, que incluye más que la capacidad de compra, dando cabida a valores humanos esenciales, como la solidaridad, la autogestión o la participación.

Tampoco nos vale la dictadura del PIB, que evidentemente no es un indicador del bienestar. De ahí que haya que sustituir el PIB por otros indicadores que tengan en cuenta los impactos sociales y ecológicos y además el bienestar real y la felicidad de las personas.

N+: ¿Sería la Economía del Bien Común de Christian Felber una de las claves para cambiar la manera de analizar los impactos y el producto de la actividad económica?

FM: En realidad, existen ya muchos indicadores de riqueza alternativos. El problema no es tanto crear indicadores sino utilizar los existentes. Tampoco hace falta que vengan los expertos a decirnos cómo hay que crearlos, sino que debe ser la ciudadanía quien diga qué horizontes ecológicos y sociales quiere. Es decir, es la ciudadanía la que debe definir para qué que estamos consumiendo y trabajando.

Por otro lado, la Economía del Bien Común lo que nos aporta es sobre todo una herramienta muy útil. No es tanto una teoría, ya que en realidad retoma muchas cosas que ya existen, por ejemplo en la economía social y solidaria, pero lo que sí nos proporciona son herramientas muy prácticas para poder convencer a todo el sector empresarial.

Hablamos de un asunto bastante crucial, pues si defiendes una línea más alternativa cuesta que los empresarios te hagan caso, pero Felber tiene una capacidad de llegar muy potente que le permite decir a las empresas que lo importante no es tanto sus beneficios sino el balance social. Además, el bien común es un concepto muy potente porque suena a un cambio en positivo.

N+: Si lo importante no son los beneficios, sino el balance social, ¿significa eso que hay que repartir más el fruto de esos beneficios entre la sociedad?

FM: Evidentemente. Está claro que, además del cambio productivo, es necesario profundizar mucho más en la redistribución de la riqueza y del trabajo. El cambio que defendemos no puede funcionar en una sociedad desigual. Así lo defendemos en el libro, que no en vano ha sido escrito por gente que viene del mundo ecologista y de las luchas sociales.

Por esta defensa de la redistribución hablamos de cosas como la renta básica de ciudadanía o la renta máxima, dos de las principales reivindicaciones de los movimientos sociales que abogan por una mayor justicia económica. También apostamos por la redistribución del trabajo, tanto por sus efectos sociales como ecológicos. Un claro ejemplo es la reducción de la jornada laboral que se defiende en el Informe 21 horas.

N+: ¿Y cómo se puede conseguir que las instituciones europeas y nacionales, tan fieles de momento a la ortodoxia neoliberal, viren hacia estos planteamientos tan alternativos que usted propone?

FM: Debemos poner en marcha una doble estrategia. En primer lugar, una estrategia desde abajo, porque la mayor innovación procede de los movimientos sociales y de los nuevos colectivos que emergen y que desarrollan interesantes propuestas, como los sistemas de monedas locales, los huertos urbanos, la agroecología o las ciudades en transición. Ahí tenemos un laboratorio muy potente donde se experimenta de manera directa lo que puede ser el mundo de mañana.

Al mismo tiempo, no hay que quedarse solo en esta dimensión. De alguna manera, debemos encontrar la manera de institucionalizar estas formas desde abajo. Aquí entra en juego la dimensión política de nuestra lucha a nivel local, regional, estatal, europeo y global. Debemos ser capaces de entrar en las instituciones para que este modelo no sea solamente para unas pocas personas, sino que se pueda generalizar para el resto de la sociedad.

 

viernes, 28 de junio de 2013

Lo insostenible es la desigualdad, no la igualdad (Imanol Zubero)


Según el Informe de Riqueza Global 2012 elaborado por Credit Suisse, el número de millonarios en España (quienes tienen más de un millón de dólares, más de 775.000 euros) crecerá un 110%, hasta alcanzar los 616.000 en 2017.

Según otro informe más reciente, realizado por
Deloitte y Oxford Economics, la previsión es que el número de supermillonarios, aquellos que declaran unos ingresos superiores a los 20 millones de euros, se duplique prácticamente hasta 2020. Ese año habrá oficialmente en España, 20.000 súper ricos. Según este estudio, España es actualmente el noveno país del mundo por número de millonarios, aquellos que declaran ingresar más de 1 millón de dólares al año, algo más de 700.000 euros, excluyendo la primera vivienda y los bienes consumibles. Por delante, aunque también con mucha más población, aparecen Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y China.

¿Y cuál es la previsión para los próximos años? El informe concluye que habrá un crecimiento exponencial en las economías emergentes. Sus estimaciones son que en 2020 España sea superada en el ranking de millonarios por Canadá, Corea del Sur o Australia. Pero eso no quiere decir que haya menos ricos en España: habrá 600.000 más en los próximos nueve años que alcancen esos 700.000 euros.

"El número de millonarios pasará en el caso español de 1,02 millones en 2011 a 1,6 millones en 2020, lo que supone un crecimiento del 57%", asegura la consultora. Y el dato más significativo está en la parte alta de la tabla: "El número de personas que disponen de un patrimonio de más de 30 millones de dólares (algo más de 21 millones de euros) se incrementará un 84%, hasta un total de 20.000 grandes fortunas, casi el doble. Habrá asimismo 140.000 españoles que tendrán entre 5 y 30 millones de dólares (entre 3,5 y 21 millones de euros aproximadamente)". Evidentemente, el número se extiende conforme se baja en la tabla. Y aunque ya no se puede hablar de grandes fortunas, habrá 1,44 millones de personas con un patrimonio entre 1 y 5 millones de dólares (entre 700.000 y 3,5 millones de euros).

Un estudio del 
Congressional Budget Office señala que entre 1979 y 2007 se ha producido en Estados Unidos una drámatica concentración de la riqueza. Durante este periodo el 1 por ciento más rico ha visto aumentar su riqueza un 275 por ciento.

Nos encontramos ante la que Paul Krugman denomina en su libro de 2007 The Conscience of a Liberal, traducido al castellano con el título Después de Bush (Crítica, Barcelona 2008),
la gran divergencia, una época iniciada a mediados de los Setenta caracterizada por el incremento constante de las desigualdades en Estados Unidos:
"Únicamente el 1 por 100 con mayores ingresos del país ha visto mejorar su situación económica desde la década de 1970 en mayor medida que en el periodo posterior a la segunda guerra mundial. No obstante, si seguimos ascendiendo por la escala de distribución de ingresos, podremos comprobar que las ganancias han resultado espectaculares. En efecto, el 0,10 por 100 con mayores ingresos ha visto como éstos se quintuplicaban desde 1973, y el 0,01 por 100 más rico lo es ahora hasta siete veces más que en aquel año".

Josep Fontana, autor de El futuro es un país extraño (Ediciones de Pasado y Presente, Barcelona 2013), libro de lectura obligatoria, hace
su propia lectura de esta gran divergencia, que Thomas Piketty y Emmanuel Saez representan en el siguiente gráfico:

 Krugman rechaza como explicación de esta divergencia razones tales como el particular merecimiento de los super ricos, ya sea por su alta cualificación, productividad, o eficacia gestora. Las razones son otras bien distintas: "La gran divergencia en los ingresos observada desde la década de 1970 no representa sino el fenómeno inverso a la Gran Compresión. En efecto, en las décadas de 1930 y 1940 se crearon instituciones y se establecieron normas destinadas a frenar la desigualdad, normas cuya abolición a partir de la década de 1970 supondría un crecimiento de la desigualdad". Y, sobre todo, "los sueldos elevados se dispararon no como resultado de una creciente demanda de talento, sino porque una serie de factores provocaron la neutralización del sentimiento de indignación". Ya nos hemos referido a muchos de estos factores en otros comentarios.

Así las cosas, ¿cómo seguir abonando la falacia de la insostenibilidad del sistema público de igualdad? Lo insostenible es la desigualdad, no la igualdad. Para sostener los servicios sociales no hay que rebajarlos y recortarlos; la solución a la crisis del Estado de bienestar se encuentra en la creación de empleo y en la fiscalidad. Guerra a los empresarios ladrilleros, clientelares, corruptores, vampiros de lo público (que son legión), a los gorrones evasores de sus responsabilidades cívicas y a los paraísos fiscales, que son infiernos sociales para la mayoría de la humanidad.


Guerra legal y guerra moral: no pasarles ni una. Que sientan el aliento de los inspectores de Hacienda en el cogote. Y que sientan, también, el desprecio de una sociedad que no quiere dejarse embaucar ni un minuto más con las gilipolleces del deportista/artista/emprendedor español-español-español cuya única casa está allí donde cuelga su sicav.

 

sábado, 4 de mayo de 2013

COMUNICACIÓN DE BIENES EN GRUPOS DE CATEQUESIS Y CONFIRMACIÓN

No hay edad para los compromisos. Con pequeñas modificaciones es posible adaptar la mayoría de ellos para dirigirlos a nuestros/as hijos/as, alumnos/as o a chavales/as de catequesis y confirmación.
 
 

Con esa idea y considerando el primero de los compromisos “Donar un día de sueldo/pensión al mes para las personas más desfavorecidas" se ha desarrollado una propuesta para implantar una dinámica de comunicación de bienes en grupos de catequesis y confirmación, con la intención de realizar una experiencia piloto en una parroquia y en función de sus resultados exportarla a otras que pudieran estar interesadas.

La dinámica propuesta consiste en colaborar con el equipo de monitores de la parroquia para preparar una serie de reuniones al año destinadas a implantar ese tipo de dinámicas en los grupos de chavales, siendo diferente el alcance en función de la edad de los mismos.

Así, a todos los grupos se propondrá la implantación de una cuota para diferentes usos (desde colaborar con su parroquia hasta la de donar a personas desfavorecidas), pero con los más mayores, como modo de sensibilización, se trataría de que sean ellos los que busquen las realidades a las que quieran dedicar la parte destinada. Se podría hacer por ejemplo que en grupos pequeños investiguen diferentes situaciones de exclusión (desempleo, enfermedad, inmigración...) y el grupo debata sobre la parte de la cuota que quieren donar a cada una de ellas.

Del mismo modo, mientras que en los grupos de menor edad será el monitor el que dirija toda la actividad, en los superiores podrán repartirse responsabilidades (una persona para llevar la contabilidad, otra encargada de realizar la recaudación...).

A lo largo del curso se dispondrá de una serie de reuniones de evaluación de los resultados de la experiencia con el fin de hacer que los chavales sean realmente partícipes y puedan ver los frutos de su trabajo y sus donaciones.

miércoles, 27 de marzo de 2013

LA DESIGUALDAD SE HA ENQUISTADO EN NUESTRA ESTRUCTURA SOCIAL

Con esta frase titula Caritas las conclusiones del informe Foessa, fundación que acaba de hacer público su último informe sobre algunos aspectos de la situación social en el Estado, con el título ‘Análisis y Perspectivas 2013: Desigualdad y Derechos Sociales’. (Un resumen del informe se puede ver aquí)

Numerosos datos en el informe avalan el titular, ante la mayor diferencia de ingresos y prestaciones que se dan entre las capas de población más desfavorecidas y las más pudientes.

Merece la pena destacar, como conclusión, que "los mecanismos de aseguramiento de la sociedad se han debilitado y las políticas de austeridad han generado una mayor vulnerabilidad de la sociedad”. 

Ante esta situación es importante encontrar fórmulas eficaces -y posibles-que puedan invertir esa tendencia hacia una mayor desigualdad. Las "reglas de juego" de la economía deben ser revisadas  y se precisan decisiones políticas que modifiquen las mismas para posibilitar un desarrollo sostenible y que alcance a todas las personas.

Pero es también urgente cambiar nuestras conductas personales hacia una mayor co-responsabilidad y mayores compromisos individuales a fin de paliar las carencias de los más necesitados así como para sentar las bases de una economía más ética y al servicio de las personas.

jueves, 21 de febrero de 2013

Entrevista sobre los 'Compromisos Cristianos ante la Crisis', en Radio Bilbao (SER)

Carmelo Corada, de Cáritas Bizkaia, y Joserra Iñurrategi, de Fe y Justicia, presentan los "Compromisos cristianos ante la crisis" en "Hoy por Hoy Bilbao" de Radio Bilbao-Cadena SER, presentado por Azul Tejerina.

Ahora, lo puedes escuchar íntegramente AQUÍ: http://bit.ly/Zp5vKH (mp3).