escrita por el padre franciscano Iñaki Beristain, Director de la revista.
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lunes, 24 de agosto de 2015
Una reflexión medioambiental total a partir de Laudato si
Editorial del número de Agosto-Septiembre de la revista franciscana Arantzazu
escrita por el padre franciscano Iñaki Beristain, Director de la revista.
escrita por el padre franciscano Iñaki Beristain, Director de la revista.
Etiquetas:
capitalismo,
Desequilibrio social,
Iñaki Beristaín,
Laudato si,
Medio Ambiente,
Papa Francisco,
protección social,
publicación
lunes, 30 de marzo de 2015
170 años de capitalismo, marxismo y cooperativismo
(Un artículo de Juan
Manuel Sinde, miembro de Arizmendiarrietaren Lagunak Elkartea, publicado en DEIA,
el 9 de noviembre de 2014)
En 1844 coinciden en
Inglaterra hechos relevantes representativos de los tres sistemas económicos
que iban a dominar el mundo económico en los siguientes años. Con la
perspectiva del tiempo se pueden hacer algunas consideraciones, necesariamente
esquemáticas, sobre la evolución de cada uno de ellos. Los eventos reseñables
fueron los siguientes:
1.-Se aprobaron en el
Parlamento inglés la ley que regulaba el funcionamiento de las sociedades por
acciones y la ley constituyente del Banco de Inglaterra, que fijaba el papel
del Banco central en la economía y completaba las bases del sistema bancario y
monetario.
Se establecen, de
esta manera, tanto a nivel microeconómico como macroeconómico la estructura del
llamado sistema capitalista ó de libre mercado.
2.-Ese mismo año Marx
y Engels publican sendos libros, describiendo las pésimas condiciones de la
clase trabajadora británica y desarrollando los fundamentos filosóficos del
posterior Manifiesto Comunista, editado 4 años más tarde.
(Marx y Engels - Foto: Berlin.de / Tobias Kneschke)
3.-Después de
numerosos intentos fallidos anteriores, 28 trabajadores (27 hombres y 1 mujer)
fundan en Rochdale, localidad cercana a Manchester, la primera cooperativa que
va sobrevivir, representando simbólicamente el nacimiento del cooperativismo
moderno.
Mucho se ha escrito
desde entonces sobre las desigualdades e injusticias creadas por el sistema
capitalista, como luego describiremos sucintamente. En cualquier caso, la
implantación de dicho sistema coincide con el período en que una buena parte de
la humanidad ha incrementado espectacularmente su renta y mejorado sus
condiciones de vida. Según las estimaciones de Angus Madison, en su libro "La economía de Occidente y del resto
del mundo en el último milenio" la renta media de los países del
Occidente de Europa se dobló desde el año 1.000 al 1.800 pero luego se ha
multiplicado por 20 en los dos siglos posteriores.
Las sucesivas crisis
del sistema, al que Marx predijo su muerte como consecuencia de sus
contradicciones internas, se han ido resolviendo con sucesivas reformas, en
parte motivadas por la acción reivindicativa de las clases trabajadores, tanto
a nivel de empresa como mediante la acción política, modificando leyes injustas
que daban privilegios inadmisibles a grupos económicos minoritarios que les aseguraban
pingues beneficios a expensas de altos precios a pagar por la ciudadanía en
productos de consumo básicos.
El sufragio
universal, sustituyendo al derecho de voto exclusivo de los poseedores de
tierras (y que hacía, por ejemplo, que sólo tuvieran derecho a voto un 2% de la
población), es apoyado por los grupos más preclaros de las clases dirigentes y
abre la puerta a reformas sociales y económicas que, 100 años más tarde,
culminan en la denominada " economía social de mercado", que poco
tiene que ver con las dramáticas condiciones en que vivían las clases
trabajadoras al comienzo de la revolución industrial.
El extraordinario
incremento de la renta en los años en que el sistema capitalista ha estado en
vigor es consecuencia, por otra parte, de la eficacia en la aplicación de los
descubrimientos científicos y técnicos, con el consiguiente aumento de la
productividad y de la creación de riqueza.
Sin embargo, en los
primeros años de este sistema, el egoísmo desenfrenado de los propietarios de
los nuevos medios de producción hizo pensar a Marx que la dramática situación
de los trabajadores nunca se podría corregir dentro del sistema, dominado por
unos pocos, y que sólo una fórmula revolucionaria podría modificarla.
Ciertamente, el
descontento social tenía razones sobradas: niños de 8 y 9 años trabajando 12
horas diarias en las industrias textiles (¡hasta el año 1833 no se aprueba la
ley prohibiendo el empleo de niños menores de 9 años!), jornadas laborales
generalizadas de 15 horas diarias para los jóvenes y de 12 a 15 horas paras las
mujeres (hasta el año 1847 no se limita la jornada diaria a 10 horas).
Se daba, por otra
parte, una alta mortalidad infantil debido a la falta de nutrición y de condiciones
higiénicas adecuadas: en 1839 la mitad de los funerales en Londres fueron de
niños menores de 10 años y la emigración suponía una de las pocas salidas
individuales a aquella situación, lo que generó la marcha a USA de 11 millones
de personas en los últimos 20 años del siglo XIX.
Sin embargo, la
aplicación de las propuestas de Marx condujo a una situación económicamente
ineficaz y que produjo la muerte de millones de personas en la URSS, bien por
errores económicos, bien por razones políticas. La búsqueda del bien común
sustituyendo la propiedad privada de los medios de producción (y con ella
cualquier iniciativa privada) por la propiedad estatal de los mismos; la
sustitución del mercado por la planificación centralizada y de la democracia
política por la dictadura de un partido único "bienintencionado"
devino en un sistema cuyo fracaso se visibilizó con la caída del Muro de
Berlín.
La superioridad
práctica de la llamada “economía de mercado” (a pesar de sus nuevas crisis)
quedaba, así, incuestionable, lo que hace que cualquier otra alternativa se
reduzca a países como Corea del Norte con regímenes ineficientes... y
despiadados.
¿Y cuál ha sido la
aportación del cooperativismo en este tiempo? La respuesta a esta pregunta
merece unos comentarios adicionales que son objeto de otro artículo en el que
describimos las indudables aportaciones-pero también los límites-de este
movimiento empresarial que ha cuajado con singular importancia en nuestro País.
domingo, 8 de febrero de 2015
DOS LIBROS INTERESANTES
Diseño de Políticas Sociales. Fundamentos, estructura y propuestas, de Fernando Fantova. (Ed.CCS. Madrid 2014)
El presente volumen recoge un conjunto de análisis y reflexiones sobre las políticas sociales. Su autor posee una dilatada trayectoria en el ámbito de los programas de bienestar social, como analista y estudioso de la teoría de la provisión social. El libro asume una aproximación a los temas tratados que Fernando denomina “universal, integral y comunitaria”, con la intención de aunar los intereses del mundo académico, dedicado al estudio de las políticas sociales, con el mundo político y técnico en el que se desenvuelven los agentes que protagonizan la adopción y aplicación de las de cisiones en materia de política social.
El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty. (Fondo de cultura económica de España. Madrid 2014)
Para Thomas Piketty, los debates intelectuales y políticos sobre la distribución de la riqueza se han alimentado sobre todo de grandes prejuicios y de muy pocos datos. En ese campo de batalla han convergido ideas sobre la igualdad entre los ciudadanos, el derecho de las personas a ser retribuidas conforme a sus méritos, la confianza en que el crecimiento económico mitiga de manera natural los contrastes entre los más favorecidos y los francamente abandonados, pero la información concreta, referida a un plazo largo y a diversas geografías, no se había empleado con suficiente rigor para entender cómo se acumula el patrimonio, qué consecuencias sociales tiene ese proceso y qué pueden hacer los Estados para enfrentarlo. El lector encontrará en estas páginas un muy detallado análisis de cómo se han distribuido el ingreso y la riqueza en el mundo, desde el siglo xviii y hasta nuestros días. A partir de una rica base de datos económicos de una veintena de países —disponible en línea para quien quiera profundizar en tal o cual asunto— y con certeras pinceladas literarias —Balzac y Austen sirven para dar ejemplos de cómo las sociedades han entendido su relación con el dinero—, Piketty hace un minucioso recorrido histórico y estadístico para identificar ciertos patrones en el proceso de acumulación del patrimonio en las principales economías. Para el investigador de la École de Economie de Paris, cada nación ha respondido de manera diferente a una ley básica del capitalismo, según la cual el rendimiento del capital suele ser superior, a veces por mucho, a la tasa de crecimiento de la economía, lo que puede estimular la concentración de la riqueza y agravar la inequidad; queda a los Estados decidir, individual o colectivamente, cómo influir en esa fuerza polarizante. El capital en el siglo XXI ha despertado animadas polémicas en prácticamente todo el orbe, en parte por reintroducir entre académicos, políticos, comentaristas y público en general la preocupación sobre las desigualdades sociales; en parte por su propuesta de establecer políticas fiscales de alcance global que moderen la disparidad — impuestos a la riqueza y a la herencia—; en parte por su visión amplia de lo que deben ser hoy las ciencias sociales, y en parte porque ofrece argumentos sólidos, frescos, para que gobiernos y sociedades combatan de manera frontal el flagelo de la desigualdad. Por todo ello, la de Piketty es hoy una voz imprescindible en los tiempos que corren.
Más sobre Piketty y su libro hay en un artículo en el blog Construyendo Capital Humano, de la Fundación Novia Salcedo.
martes, 13 de enero de 2015
El capitalismo y la desigualdad analizados por el economista Thomas Piketty
Thomas Piketty
es el autor del libro El capital en el siglo XXI cuya versión en español fue presentada recientemente
por él mismo en Madrid. La periodista de El País, Alicia González, le dedicó un
artículo el 11 de enero
titulado ‘Piketty: “La mayor desigualdad la provoca el desempleo”. Antes ya ha habido otro artículo sobre el mismo libro
en el mismo periódico, el 27 de noviembre de 2014, por el periodista Jesús Mota,
bajo el título “Cuando
el pasado devora el porvenir”, en el que dice que es un libro construido
para suscitar debate, y en el que el autor usa los números para exponer su
tesis sobre la desigualdad (de la distribución de la riqueza), y que “es algo más
que un estudio económico-histórico sobre la desigualdad en el capitalismo
realmente existente, por contraposición al capitalismo de laboratorio que se
estudia en los asépticos textos de sus apologetas menos dotados. Pero aunque
sólo fuera eso, es decir, un análisis de una de las semillas de la desigualdad
económica, la aportación de Thomas Piketty ya sería notable. Porque quien esté
preocupado por el pensamiento económico percibe que los economistas se ocupan
mucho de las supuestas recetas para curar disfunciones sistémicas (paro,
inflación, deflación, estancamiento, recesiones), pero se aproximan con más
renuencia al problema crucial de la desigualdad.”
El libro está teniendo
un gran éxito en el mundo. “En realidad,
el éxito del libro revela la necesidad de una mayor democratización del debate
económico, de permitir que la gente se forme su opinión y de incorporar a ese
debate los problemas que realmente importan a la gente”, apuntaba Thomas
Piketty en la presentación de su libro en Madrid, según cuenta Alicia González en su artículo. Y según la periodista, “la gran aportación de Piketty a la historia económica es el exhaustivo
trabajo llevado a cabo para recabar los datos sobre los que basa sus tesis. El
economista francés ha utilizado la información tributaria facilitada por los
propios individuos y no las encuestas sobre los ingresos de los hogares, uno de
los métodos más utilizados para analizar la desigualdad. Ese sesgo, que no es
nuevo, sí resulta especialmente útil para analizar la distribución entre las
rentas más altas y permite al público en general comparar la evolución de sus
ingresos con los de los más ricos.”
Una librería online da la siguiente introducción
al libro de Thomas Piketty:
Para Thomas Piketty, los debates sobre la distribución de la riqueza se
han alimentado sobre todo de grandes prejuicios y de muy pocos datos. El lector
encontrará en estas páginas un muy detallado análisis de cómo se han
distribuido el ingreso y la riqueza en el mundo, desde el siglo xviii y hasta
nuestros días. A partir de una rica base de datos económicos de una veintena de
países y con certeras pinceladas literarias, Piketty hace un minucioso
recorrido histórico y estadístico para identificar ciertos patrones en el
proceso de acumulación del patrimonio en las principales economías. Para el
investigador de la École d’Économie de Paris, cada nación ha respondido de
manera diferente a una ley básica del capitalismo, según la cual el rendimiento
del capital suele ser superior a la tasa de crecimiento de la economía, lo que
puede estimular la concentración de la riqueza y agravar la inequidad; queda a
los Estados decidir cómo influir en esa fuerza polarizante. “El nuevo libro del
economista francés Thomas Piketty […] es un prodigio de honestidad. Otros
libros de economía han sido éxitos de ventas, pero, a diferencia de la mayoría
de ellos, la contribución de Piketty contiene una erudición auténtica. Y los
conservadores están aterrorizados”. Paul Krugman (El País) “El argumento final
de Piketty no es moral ni económico, sino político: concentraciones extremas de
la riqueza como la que se dan en nuestras sociedades amenazan los valores de la
meritocracia (es decir, de la economía de mercado) y de la justicia, y la
cohesión social sobre la que se asientan las democracias. Lo que está en
peligro es la democracia. […] Lo que sí es cierto es que las tesis de un
científico social francés no habían influido tanto en el mundo anglosajón desde
Alexis de Tocqueville”. Joaquín Estefanía (El País).
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capitalismo,
desigualdad,
economía,
Piketty,
riqueza
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Acabemos con la desigualdad extrema. Es hora de cambiar las reglas.
Intermón Oxfam ha hecho público el pasado 30 de
octubre su informe “IGUALES: Acabemos con la
desigualdad extrema. Es hora de cambiar las reglas”, que se puede
ver aquí
(Rascacielos dominando chabolas)
El informe trata sobre la desigualdad creciente entre
ricos y pobres en todo el mundo. Sobre España en particular dice Intermón Oxfam:
“España no es ajena a esta tendencia. En el último año las 20 personas más
ricas de nuestro país incrementaron su fortuna en 15.450 millones de dólares,
más de 1.760.000 dólares por hora, y poseen hoy tanto como el 30% más pobre de
la población (casi 14 millones de personas). En la escala más alta, el 1% de
los más ricos de España tienen tanto como el 70% de los ciudadanos y tan sólo 3
individuos acumulan una riqueza que duplica con creces la del 20% más pobre de
la población. En su conjunto, las 20 mayores fortunas de España alcanzaron en
marzo de este año una riqueza de 115.400 millones de dólares.”
El informe cita una encuesta en seis países (España,
Brasil, India, Sudáfrica, el Reino Unido y Estados Unidos) que revela que la
mayoría de la población opina que las leyes están diseñadas para favorecer a
los ricos. En España, 8 de cada 10 personas estaba de acuerdo con esta
afirmación.
Al principio del informe se dan algunas reseñas de
personajes ilustres sobre el informe, entre ellos Koffi Annan: “La creciente desigualdad entre ricos y
pobres se encuentra en un punto de inflexión: o bien se consolida aún más,
poniendo en peligro nuestros esfuerzos de reducción de la pobreza, o bien llevamos
a cabo cambios concretos que nos permitan revertirla. Este valioso informe de
Oxfam analiza los problemas provocados por la desigualdad extrema, así como las
decisiones políticas que los Gobiernos pueden adoptar para construir un mundo
más justo en el que todas las personas tengamos las mismas oportunidades. El presente informe es un llamamiento a la
acción en favor del bien común. Debemos responder a él.”
Y el economista y Premio Nobel Joseph Stiglitz: “La
extrema desigualdad en términos de renta y riqueza que existe actualmente
en gran parte del mundo es perjudicial
para nuestra economía y nuestra sociedad, y socava nuestra política. Si
bien esta situación debería preocuparnos a todos, lo cierto es que son las personas más pobres quienes más la
sufren: no sólo sus vidas se ven afectadas por una gran inequidad, sino que
también carecen, en gran medida, de igualdad de oportunidades. El informe de
Oxfam nos recuerda, en un momento muy oportuno, que cualquier iniciativa que realmente pretenda erradicar la pobreza debe
hacer frente a las decisiones sobre políticas públicas que generan y perpetúan
la desigualdad.”
sábado, 11 de octubre de 2014
El futuro del capitalismo y la reforma de la empresa
“El
futuro del capitalismo y la reforma de la empresa”
es el título de un interesante artículo que Jose Ignacio Gárate, vocal de
Arizmendiarrietaren Lagunak Elkartea, publicó en julio en el grupo Noticias (en Deia el 12 agosto)
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