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jueves, 11 de septiembre de 2014

Descalzo sobre la tierra roja

Así se llama la serie de dos capítulos, que se emitieron en Televisión Española el pasado 9 de septiembre. Muestran la vida de Pedro Casaldáliga en Sao Felix do Araguaia, Mato Grosso, Brasil, y así otra cara de la pobreza: la de que quienes padecen, gozan  y luchan, más allá de nuestras fronteras, por conquistar su dignidad humana.

En el primer capítulo, Pedro Casaldàliga, un misionero de cuarenta años, llega en julio de 1968 a Brasil acompañado de Daniel, su ayudante, aun no ordenado sacerdote. La misión está en São Félix do Araguaia en una región habitada por pueblos indios y pobres campesinos que trabajan la tierra…

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En el segundo capítulo, Casaldàliga publica, sin el consentimiento de la Conferencia Episcopal de Brasil, el manifiesto - "Una iglesia de la Amazonia en conflicto con el latifundio y la marginación social" - que da la vuelta al mundo y pone en evidencia la situación inhumana que se vive en la región.

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lunes, 14 de abril de 2014

Consumo responsable y comercio justo

Se trata de un material que desarrolla el Compromiso número cinco, relativo al consumo responsable y al comercio justo, que se enuncia de la siguiente forma: “Visitar, al menos dos veces al año, una tienda de Comercio Justo, Ecológico o Solidario…”
 



Como en ocasiones anteriores, referidos a los Compromisos 1,2 y 3, el objetivo es ofrecer una base sencilla y breve para la reflexión, así como algunas propuestas de acción dirigidas a las personas cristianas (y también a otras que se sientan interpeladas), para transformar nuestros hábitos de consumo en una línea de mayor justicia y solidaridad.
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martes, 21 de enero de 2014

"Mi mensaje al Foro Económico Mundial en Davos"


Esta es la traducción del texto completo de la intervención especial del Papa Francisco a la Reunión Anual del Foro Económico Mundial que está teniendo lugar en Davos, leído por el cardenal Turkson, y dirigido a Klaus Schwab, Fundador y Presidente del FEM.

Le agradezco mucho su amable invitación para dirigirme a la reunión anual del Foro Económico Mundial, que, como de costumbre, se celebrará en Davos- Klosters, a final del mes. Confiando en que este encuentro brinde una oportunidad para una reflexión más profunda sobre las causas de la crisis económica que sacude al mundo en los últimos años, quisiera aportar algunas consideraciones con la esperanza de que puedan enriquecer los debates del Foro y  dar una contribución útil a su importante labor.
La nuestra, es una época de grandes cambios y avances significativos en diversas áreas, y esto tiene consecuencias importantes para la vida humana. Efectivamente “son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación” (Evangelii Gaudium, 52), así como en muchos otros sectores de la actividad humana, y hay que reconocer el papel fundamental desempeñado por  la economía moderna en estos cambios, a la hora de fomentar y  desarrollar los recursos inmensos de la inteligencia humana. Sin embargo, los objetivos logrados  -aunque hayan  reducido la pobreza de un gran número de personas – a menudo han llevado aparejada  una amplia exclusión social. De hecho, la mayor parte de los hombres y mujeres de nuestro tiempo siguen experimentando la inseguridad cotidiana, y no raramente con consecuencias trágicas.
Con respecto a vuestra reunión, me gustaría hacer hincapié en la importancia que tienen los distintos sectores políticos y económicos en la promoción de un enfoque inclusivo que tenga en cuenta la dignidad de toda persona humana y el bien común. Me refiero a la atención que debería plasmar cualquier decisión política y económica, pero que, de momento, parece ser poco más que un replanteamiento. Los que trabajan en estos sectores tienen una responsabilidad precisa para con los demás, especialmente con los más frágiles, débiles y vulnerables.
Es intolerable que todavía miles de personas mueran cada día de hambre, a pesar de las grandes cantidades de alimentos disponibles y, a menudo, simplemente desperdiciados. Del mismo modo, no pueden dejar de impresionarnos  los imnumerables refugiados que buscando condiciones de vida con un mínimo de dignidad,  no sólo no consiguen  encontrar  hospitalidad,  sino que a menudo mueren trágicamente mientras se desplazan de un lugar a otro. Sé que estas son palabras fuertes, incluso dramáticas , pero al mismo tiempo quieren reafirmar y desafiar la capacidad de este Foro para marcar  la diferencia. De hecho, los que han demostrado la capacidad para innovar y mejorar la vida de muchas personas a través de su creatividad y experiencia profesional, pueden ofrecer una contribución adicional poniendo sus capacidades al servicio de los que aún viven en medio de una terrible pobreza.
Hace falta, por lo tanto,  un renovado, profundo y amplio sentido de responsabilidad por parte de todos. “La vocación de un empresario es una noble tarea, siempre que se deje interpelar por un sentido más amplio de la vida” (Evangelii Gaudium , 203). De este modo, los hombres y las mujeres pueden  servir más eficazmente al bien común y  hacer  que los bienes del mundo sean más accesibles para todos. Sin embargo, el crecimiento de la igualdad requiere algo más que el crecimiento económico, aunque si lo presupone.  Se requiere, en primer lugar, “una visión trascendente de la persona” (Benedicto XVI , Caritas in Veritate, 11 ), porque “sin la perspectiva de una vida eterna, el progreso humano en este mundo se queda sin aliento”. (Ibid) . Además, necesita decisiones, mecanismos y procesos encaminados a una mejor distribución de la riqueza, la creación de fuentes de empleo y la promoción integral del pobre, que va más allá de una simple mentalidad de asistencia.
Estoy convencido que una apertura tal a lo trascendente puede dar forma a una nueva mentalidad política y económica, capaz de reconducir toda la actividad económica y financiera dentro de un enfoque ético que sea verdaderamente humano. La comunidad económica internacional puede contar con muchos hombres y mujeres de gran honestidad e integridad personal, cuya labor se inspira y guía por nobles ideales de justicia, generosidad y atención por el auténtico desarrollo de la familia humana. Os exhorto  a aprovechar estos grandes recursos humanos y morales, y a haceros cargo de este desafío con determinación y visión de futuro. Sin ignorar, por supuesto, los requisitos específicos,  científicos y profesionales, de cada sector, os  pido que os esforzéis para  que la humanidad se sirva  de la riqueza y no sea gobernada por ella.
Estimado Presidente, queridos amigos
espero que podáis  ver en estas breves palabras un signo de mi atención pastoral y una aportación constructiva para que vuestra actividad sea siempre más noble y fecunda. Renuevo mis mejores deseos para el éxito de la reunión e invoco la bendición divina sobre vosotros y los participantes del Foro, así como sobre vuestras familias y vuestro trabajo.
Vaticano, 17 de enero de 2014.

 

 

jueves, 15 de agosto de 2013

El Papa de los pobres


El Papa del Pueblo, Francisco, está redefiniendo el papado con humildad y franqueza…” dice la portada de TIME del 29 de julio, y dentro de la revista, el título “Un Papa para los pobres”, de un artículo de 4 páginas que Howard Chua-Eoan escribió poco antes de la visita del Papa Francisco a Brasil. Empieza con hablar de la zona miserable de Manguinhos al norte de Rio de Janeiro, donde las excavadoras están preparadas para tirar las casas de los pobres y “limpiar” la cara de la ciudad con vistas al Campeonato del Mundo de Futbol de 2014. Y más en particular la Comunidad de Varginha en Manguinhos, que es aún más miserable, y que Francisco quería visitar en su viaje a Brasil. Muchos pobres no quieren moverse de estos sitios donde ellos mismos han construido con sus propias manos sus casas y han instalado de forma artesanal el suministro de electricidad y de agua. Esperan que la visita del Papa impida su destrucción, como lo impidió ya Juan Pablo II con su visita en 1980. En la fachada de una chabola alguien ha escrito en color azul claro “El Papa va venir a Varginha para visitar a los pobres. ¡Los pobres serán muy felices!” El autor del artículo dice “Saben que Francisco es el Papa de los pobres. ¿No eligió el nombre del hijo de un hombre rico de Asís, que abandonó todo para caminar apenas calzado, un santo vestido de tela de saco?” Un Papa que dijo que el pastor debe oler como sus ovejas… Un Papa para los olvidados de Dios…”

Efectivamente, el jueves 25 de julio, el Papa Francisco visita la Comunidad de Varguinha, como se puede ver en este Vídeo del Vaticano (aconsejable ver y escucharlo en su totalidad, hay versión española), y dirigió este discurso a sus habitantes:

“Desde el primer momento en que he tocado el suelo brasileño, y también aquí, entre vosotros, me siento acogido. Y es importante saber acoger; es todavía más bello que cualquier adorno. Digo esto porque, cuando somos generosos en acoger a una persona y compartimos algo con ella —algo de comer, un lugar en nuestra casa, nuestro tiempo— no nos hacemos más pobres, sino que nos enriquecemos. Ya sé que, cuando alguien que necesita comer llama a su puerta, siempre encuentran ustedes un modo de compartir la comida; como dice el proverbio, siempre se puede «añadir más agua a los frijoles». ¿Se puede añadir más agua a los frijoles? … ¿Siempre? … Y lo hacen con amor, mostrando que la verdadera riqueza no está en las cosas, sino en el corazón.

Deseo alentar los esfuerzos que la sociedad brasileña está haciendo para integrar todas las partes de su cuerpo, incluidas las que más sufren o están necesitadas, a través de la lucha contra el hambre y la miseria. Ningún esfuerzo de «pacificación» será duradero, ni habrá armonía y felicidad para una sociedad que ignora, que margina y abandona en la periferia una parte de sí misma. Una sociedad así, simplemente se empobrece a sí misma; más aún, pierde algo que es esencial para ella. No dejemos, no dejemos entrar en nuestro corazón la cultura del descarte. No dejemos entrar en nuestro corazón la cultura del descarte, porque somos hermanos. No hay que descartar a nadie. Recordémoslo siempre: sólo cuando se es capaz de compartir, llega la verdadera riqueza; todo lo que se comparte se multiplica. Pensemos en la multiplicación de los panes de Jesús. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza.

También quisiera decir que la Iglesia, «abogada de la justicia y defensora de los pobres ante intolerables desigualdades sociales y económicas, que claman al cielo» (Documento de Aparecida, 395), desea ofrecer su colaboración a toda iniciativa que pueda significar un verdadero desarrollo de cada hombre y de todo el hombre. Queridos amigos, ciertamente es necesario dar pan a quien tiene hambre; es un acto de justicia. Pero hay también un hambre más profunda, el hambre de una felicidad que sólo Dios puede saciar. Hambre de dignidad. No hay una verdadera promoción del bien común, ni un verdadero desarrollo del hombre, cuando se ignoran los pilares fundamentales que sostienen una nación, sus bienes inmateriales: la vida, que es un don de Dios, un valor que siempre se ha de tutelar y promover; la familia, fundamento de la convivencia y remedio contra la desintegración social; la educación integral, que no se reduce a una simple transmisión de información con el objetivo de producir ganancias; la salud, que debe buscar el bienestar integral de la persona, incluyendo la dimensión espiritual, esencial para el equilibrio humano y una sana convivencia; la seguridad, en la convicción de que la violencia sólo se puede vencer partiendo del cambio del corazón humano.

Quisiera decir una última cosa. Aquí, como en todo Brasil, hay muchos jóvenes. Jóvenes, queridos jóvenes, ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés. A ustedes y a todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. Sean los primeros en tratar de hacer el bien, de no habituarse al mal, sino a vencerlo con el bien. La Iglesia los acompaña ofreciéndoles el don precioso de la fe, de Jesucristo, que ha «venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10).

Hoy digo a todos ustedes, y en particular a los habitantes de esta Comunidad de Varginha: No están solos, la Iglesia está con ustedes, el Papa está con ustedes. Llevo a cada uno de ustedes en mi corazón y hago mías las intenciones que albergan en lo más íntimo: la gratitud por las alegrías, las peticiones de ayuda en las dificultades, el deseo de consuelo en los momentos de dolor y sufrimiento. Todo lo encomiendo a la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, la Madre de todos los pobres del Brasil, y con gran afecto les imparto mi Bendición. Gracias.”

Pero antes de ir a Brasil y a Varginha, el lunes 8 de julio, el Santo Padre ya había ido a Lampedusa, la isla italiana en el Mediterráneo que, por estar más cerca de Túnez que de Sicilia, sirve de entrada para muchos inmigrantes que viene en embarcaciones frágiles de África. En su homilía en el campo de deportes Arena, el Papa recordó un naufrago reciente: Inmigrantes muertos en el mar, por esas barcas que, en lugar de haber sido una vía de esperanza, han sido una vía de muerte. Así decía el titular del periódico. Desde que, hace algunas semanas, supe esta noticia, desgraciadamente tantas veces repetida, mi pensamiento ha vuelto sobre ella continuamente, como a una espina en el corazón que causa dolor. Y entonces sentí que tenía que venir hoy aquí a rezar, a realizar un gesto de cercanía, pero también a despertar nuestras conciencias para que lo que ha sucedido no se repita. Que no se repita, por favor…Tantos de nosotros, me incluyo también yo, estamos desorientados, no estamos ya atentos al mundo en que vivimos, no nos preocupamos, no protegemos lo que Dios ha creado para todos y no somos capaces siquiera de cuidarnos los unos a los otros. Y cuando esta desorientación alcanza dimensiones mundiales, se llega a tragedias como ésta a la que hemos asistido… ¿Quién ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas? ¿Quién ha llorado por esas personas que iban en la barca? ¿Por las madres jóvenes que llevaban a sus hijos? ¿Por estos hombres que deseaban algo para mantener a sus propias familias? Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de “sufrir con”: ¡la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar!... Señor, en esta liturgia, que es una liturgia de penitencia, pedimos perdón por la indiferencia hacia tantos hermanos y hermanas, te pedimos, Padre, perdón por quien se ha acomodado y se ha cerrado en su propio bienestar que anestesia el corazón, te pedimos perdón por aquellos que con sus decisiones a nivel mundial han creado situaciones que llevan a estos dramas. ¡Perdón, Señor!”

La austeridad es un valor que Francisco ya predicaba antes de ser elegido Papa. “Tras la imagen apacible del Papa Francisco hay un obispo que ha lanzado duras críticas sociales”, dicen en la televisión digital, CeresTV, e incluyen este vídeo en el que el Cardenal y Obispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio dice con dureza: "Con mucha vergüenza hace años hemos asistido a lujosas cenas de Cáritas en las que se rifaban joyas y cosas fastuosas. Te equivocaste: eso no es Cáritas." Dice CeresTV que “en los últimos años, cuando el papa Francisco era el cardenal Bergoglio, obispo de Buenos Aires, no ahorró duras críticas contra un sistema económico y social injusto.”


En otra ocasión, el 26 de agosto de 2011, habló ante 400 delegados – laicos, sacerdotes, religiosas y religiosos - de las diócesis de la Región Pastoral de Buenos Aires, que participaban en el Primer Congreso Regional de Pastoral Urbana, y denunció que “El que duerme en la calle no se ve como persona sino como parte de la suciedad y abandono del paisaje urbano, de la cultura del descarte, del ‘volquete’”.

viernes, 14 de junio de 2013

MICROFIDES: Depósitos en Fiare. Microcréditos en el Sur que luchan contra la pobreza


En MICROFIDES trabajamos para generar desarrollo social y económico en países empobrecidos y promocionar las finanzas éticas aquí. Cualquier persona, empresa, asociación o persona jurídica, puede invertir su dinero en Fiare a favor de Microfides, y ésta destina ese dinero a microcréditos en países empobrecidos. De esta manera los ahorros también pueden generar desarrollo en países del sur y a la vez, la persona ahorradora recuperar su dinero.

MICROFIDES (Fundación Microfinanzas y Desarrollo) la formamos personas conscientes de ser privilegiadas en cuanto a recursos, educación y oportunidades, y estamos profundamente agradecidas. Hemos tocado y sentido la pobreza tanto en lugares muy concretos de nuestro país, como en países lejanos. Conocemos de primera mano sus efectos y, aunque no la hemos sufrido, hemos aprendido a mirar la sociedad desde abajo.
 
Somos conscientes de que nuestra forma de vivir y actuar tiene sus consecuencias en la realidad, en el mundo. Tenemos recursos intelectuales, técnicos, profesionales y materiales que, por responsabilidad y justicia, deseamos poner al servicio de las poblaciones más desfavorecidas, participando así en la “civilización de la sobriedad compartida”.

Desde mediados de 2012, Microfides, junto con Fiare-Banca Ética abrimos un fondo para apoyar la concesión de microcréditos a mujeres en zonas rurales de Senegal. Este fondo tuvo mucho éxito y recogió el conjunto del ahorro previsto antes de finalizar el año.
 
Un grupo de mujeres sembrando futuro (Foto Mercedes)

En estos momentos buscamos Inversores Sociales que hagan depósitos en Fiare a favor de Microfides para financiar pequeños proyectos empresariales de mujeres campesinas de Ecuador. La contraparte en este país es la Cooperativa de Ahorro y Crédito Jardín Azuayo, una entidad sin ánimo de lucro, que trabaja en la región del Azuay para promocionar la Inclusión social y financiera. Ofrece microcréditos para que las mujeres emprendan pequeños negocios que les permiten ser más autónomas. De esta forma los microcréditos y la capacitación empoderan a estas mujeres campesinas. Jardín Azuayo es una entidad solvente y genera beneficios cada año que no reparten sino que lo destinan a la misma actividad.

Consulta la propia web de Microfides y/o contacta con alguna oficina o punto de información de Fiare para saber más.