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miércoles, 11 de marzo de 2015

Cristianos comprometidos ante la crisis reclaman ética fiscal

Ayer 10 de marzo, se celebró en Arrupe Etxea, Bilbao una mesa redonda bajo el título “Con ética (fiscal) no hay paraísos”. Participaron personas expertas en paraísos fiscales, fraude fiscal, política fiscal e impulso al empleo y a la fiscalidad desde claves cristianas, al hilo de uno de los “compromisos cristianos ante la crisis” que nuestro grupo de laicos y laicas de la Diócesis de Bilbao llevan promoviendo varios años. Juan Manuel Sinde, miembro del equipo promotor, ofrece en una entrevista algunas claves sobre el trabajo que están realizando.


Verla aquí.

lunes, 2 de marzo de 2015

“ÉTICA Y FISCALIDAD” - Nuestro compromiso en 2015: Actuar como contribuyentes éticamente responsables

Un grupo de laicos de distintos grupos eclesiales (Barandiaran Kristau Elkartea, Cáritas Diocesana, Fe y Justicia, Itaka y Misiones Diocesanas, Cristianos Socialistas…), ante la actual situación social y económica que vivimos en nuestra sociedad, estamos realizando desde 2011 una reflexión para aplicar a nuestra realidad las orientaciones de la pastoral de los obispos vascos “Una economía al servicio de las personas”

Las conclusiones de esa reflexión nos llevaron a proponer, en el ámbito de la responsabilidad personal, medidas concretas para incrementar la comunicación cristiana de bienes, promoción de la participación, reforzamiento del papel de Cáritas y formación en Doctrina Social de la Iglesia.

Por lo que se refiere a posibles sugerencias a realizar a los creyentes respecto a la comunicación cristiana de bienes y al comportamiento de los cristianos como “agentes económicos”, hemos llegado a la conclusión de que lo fundamental es el ejemplo, con comportamientos diferenciales que puedan resultar indicativos de responsabilidad y solidaridad especiales de los creyentes.

Proponíamos, en este sentido, estos SEIS compromisos a los que cada comunidad puede añadir otros cuatro entre aquellos que considere más oportunos:

  1. Donar un día de sueldo/pensión al mes para las personas más desfavorecidos
  2. Ofrecer 2ó 3 h. semanales de trabajo voluntario en tareas de “transformación social”, preferentemente en organizaciones que se preocupan de las necesidades de las personas empobrecidas y buscan un modelo socio-económico más justo y más humano.
  3. Actuar como contribuyentes éticamente responsables, pagando todos los impuestos sin fraudes ni artimañas legales, incluso solicitando la factura para pagar siempre el IVA
  4. Ahorrar en banca ética o en las entidades más comprometidas socialmente
  5. Visitar, al menos dos veces al año, una tienda de Comercio Justo, Ecológico o Solidario
  6. Propiciar la existencia de becas u otras ayudas públicas, utilizándolas responsablemente a fin de que puedan llegar a todas las personas que realmente las necesitan


Este año 2015, queremos abordar especialmente el punto 3.



2015: “ÉTICA Y FISCALIDAD”

Ética y fiscalidad han llegado a parecer dos términos sin relación mutua. La imposición fiscal se ha presentado como una cuestión técnica, sin implicaciones éticas. A menudo se ha asociado a una actuación excesiva y arbitraria, hasta injusta, por parte del Estado respecto del individuo, víctima éste de la voracidad recaudadora de aquél. Lógicamente, lo justo y lo inteligente, ha sido sortear de mil maneras los deberes fiscales. Más aún si eran considerados una amenaza para el crecimiento de la economía y el dinamismo de las empresas.
Sin embargo, uno de los asuntos que la crisis ha puesto al descubierto es la múltiple relación entre ética y fiscalidad, en varias dimensiones:

  1. La política fiscal es una herramienta decisiva para hacer frente a la desigualdad creciente. Si hay un instrumento privilegiado para hacer realidad el principio del “destino universal de los bienes -de la doctrina social de la Iglesia- , es precisamente el de la fiscalidad. Debe reorientarse con un sentido redistributivo, esto es, para una distribución más equitativa y justa de los ingresos. Ello implica la progresividad, esto es, mayor tipo impositivo para quien más beneficios obtiene. Pero también la redistribución, dar más a quien más necesita, a través de una política presupuestaria con atención a los derechos sociales: educación, sanidad y desempleo. El economista francés Thomas Piketty propone no elevar más el tipo impositivo de los grandes beneficios sino un nuevo impuesto anual sobre el patrimonio de carácter más reducido (un 2%). Según sus estimaciones en Europa afectaría al 2,5% de la población y podría reportar el equivalente al 2% del PIB europeo.
  2. Es necesaria una ética fiscal ciudadana que potencie la honestidad y la responsabilidad para con nuestros deberes fiscales, a la vez que repruebe el fraude fiscal. Se trata de cambiar una cultura ciudadana y empresarial basada en el divorcio entre ética pública y fiscalidad, con demasiada tolerancia e incluso aprobación hacia la elusión de los deberes fiscales, lo cual perjudica a todos y especialmente a los menos iguales. No es posible mantener un sistema de servicios públicos equitativo y de calidad sin la aportación de todos los ciudadanos al mismo, a través de los impuestos, cada uno en función de sus ingresos y su patrimonio. Necesitamos mejorar nuestra pedagogía fiscal para romper la contradicción de valorar muy positivamente la universalidad de nuestro sistema de bienestar y, por otro lado, querer pagar cada vez menos impuestos.
  3. La globalización ha dado nueva dimensión el fraude fiscal. Urge el compromiso decidido contra las normativas que permiten los paraísos fiscales, en particular, en el marco de la Unión Europea. Los expertos calculan que la evasión fiscal se eleva a 130.000M€ anual. Este importe resta capacidad redistribuidora a los Estados, limita la intensidad de las políticas sociales y favorece la inequidad. Se estima que representa el 8% del ahorro mundial, y el 12% en el caso de Europa. Es necesaria una nueva fiscalidad de carácter global. El Consejo Pontificio Justicia y Paz propone “medidas de imposición fiscal a las transacciones financieras” (Por una reforma del sistema financiero y monetario internacional, 2011).


Todo ello debe situarse en una perspectiva en que la fiscalidad no debe ser impedimento, sino instrumento al servicio de la creación de riqueza, el crecimiento económico, y del impulso al empleo.

Para reflexionar sobre estas cuestiones contamos con los siguientes PONENTES:

Carlos Cruzado, presidente del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA): “El fraude fiscal en España”.
Javier Arellano, (Director del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto y colaborador de AlboanONGD): “Fiscalidad y ética cristiana”.
Eguzki Urteaga, Profesor de Sociología de la UPV/EHU: “Los paraísos fiscales”
Carmen Gallastegui, Economista y ex Consejera de Economía y Hacienda del Gobierno Vasco: “Política fiscal e impulso al empleo”.


MODERADOR: Koldo Campo: Periodista y Jefe de Programación de ‘Radio

jueves, 27 de noviembre de 2014

Discursos del Papa Francisco en el Parlamento Europeo y en el Consejo Europeo

El Papa Francisco empezó su discurso ante el Parlamento Europeo, el 25 de noviembre de 2014, con estas palabras:

“Señor Presidente, Señoras y Señores Vicepresidentes,
Señoras y Señores Eurodiputados,
Trabajadores en los distintos ámbitos de este hemiciclo,
Queridos amigos


Les agradezco que me hayan invitado a tomar la palabra ante esta institución fundamental de la vida de la Unión Europea, y por la oportunidad que me ofrecen de dirigirme, a través de ustedes, a los más de quinientos millones de ciudadanos de los 28 Estados miembros a quienes representan. Agradezco particularmente a usted, Señor Presidente del Parlamento, las cordiales palabras de bienvenida que me ha dirigido en nombre de todos los miembros de la Asamblea.

Mi visita tiene lugar más de un cuarto de siglo después de la del Papa Juan Pablo II. Muchas cosas han cambiado desde entonces, en Europa y en todo el mundo. No existen los bloques contrapuestos que antes dividían el Continente en dos, y se está cumpliendo lentamente el deseo de que «Europa, dándose soberanamente instituciones libres, pueda un día ampliarse a las dimensiones que le han dado la geografía y aún más la historia».

Junto a una Unión Europea más amplia, existe un mundo más complejo y en rápido movimiento. Un mundo cada vez más interconectado y global, y, por eso, siempre menos «eurocéntrico». Sin embargo, una Unión más amplia, más influyente, parece ir acompañada de la imagen de una Europa un poco envejecida y reducida, que tiende a sentirse menos protagonista en un contexto que la contempla a menudo con distancia, desconfianza y, tal vez, con sospecha.

Al dirigirme hoy a ustedes desde mi vocación de Pastor, deseo enviar a todos los ciudadanos europeos un mensaje de esperanza y de aliento.”

Y concluye:

“Queridos Eurodiputados, ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables; la Europa que abrace con valentía su pasado, y mire con confianza su futuro para vivir plenamente y con esperanza su presente. Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre sí misma, para suscitar y promover una Europa protagonista, transmisora de ciencia, arte, música, valores humanos y también de fe. La Europa que contempla el cielo y persigue ideales; la Europa que mira y defiende y tutela al hombre; la Europa que camina sobre la tierra segura y firme, precioso punto de referencia para toda la humanidad.”



Después, el mismo día, el Papa Francisco pronunció un discurso ante el Consejo Europeo, que empezó así:

“Señor Secretario General, Señora Presidenta,
Excelencias, Señoras y Señores

Me alegra poder tomar la palabra en esta Convención que reúne una representación significativa de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, de representantes de los países miembros, de los jueces del Tribunal Europeo de los derechos humanos, así como de las diversas Instituciones que componen el Consejo de Europa. En efecto, casi toda Europa está presente en esta aula, con sus pueblos, sus idiomas, sus expresiones culturales y religiosas, que constituyen la riqueza de este Continente.”

En un momento habla de los grandes retos del mundo:

“También hay numerosos retos del mundo contemporáneo que precisan estudio y un compromiso común, comenzando por la acogida  de los emigrantes, que necesitan antes que nada lo esencial para vivir, pero, sobre todo, que se les reconozca su dignidad como personas. Después tenemos todo el grave problema del trabajo, especialmente por los elevados niveles de desempleo juvenil que se produce en muchos países – una verdadera hipoteca para el futuro –,  pero también por la cuestión de la dignidad del trabajo.
Espero ardientemente que se instaure una nueva colaboración social y económica, libre de condicionamientos ideológicos, que sepa afrontar el mundo globalizado, manteniendo vivo el sentido de la solidaridad y de la caridad mutua, que tanto ha caracterizado el rostro de Europa, gracias a la generosa labor de cientos de hombres y mujeres –  algunos de los cuales la Iglesia Católica considera santos – que, a lo largo de los siglos, se han esforzado por desarrollar el Continente, tanto mediante la actividad empresarial como con obras educativas, asistenciales y de promoción humana. Estas últimas, sobre todo, son un punto de referencia importante para tantos pobres que viven en Europa. ¡Cuántos hay por nuestras calles! No sólo piden pan para el sustento, que es el más básico de los derechos, sino también redescubrir el valor de la propia vida, que la pobreza tiende a hacer olvidar, y recuperar la dignidad que el trabajo confiere.”


jueves, 30 de octubre de 2014

Es necesario la construcción de un nuevo modelo social


Resumen y Propuestas del Informe:

A lo largo del VII Informe FOESSA, y de los más de 50 trabajos de investigación realizados dentro de este proyecto se presentan propuestas concretas referidas a cada uno de los ámbitos abordados. Si bien, estas propuestas son plurales y diversas, propias de cada autor, la Fundación FOESSA recoge la preocupación de fondo que revelan dichos trabajos y del porqué de sus propuestas. Desde esta multiplicidad de aportaciones, la visión integradora del Comité Técnico y del Consejo Científico (órganos de los que la Fundación se ha dotado para la elaboración de este Informe) quiere ofrecer una síntesis de aquellos aspectos prioritarios y comunes que han de tenerse en cuenta para construir un nuevo modelo social.

Un elemento enriquecedor que queremos considerar es la aportación que hace Cáritas en este sentido. Su presencia cotidiana y cercana a la realidad de las personas ofrece una información veraz e independiente de la situación de exclusión social en nuestro país, que complementa los datos que aparecen en este Informe y avala las conclusiones de la Encuesta sobre integración y necesidades sociales de la Fundación FOESSA. Además, su acción y su compromiso son, sin duda alguna, señas de identidad que ponen de relevancia (con nombres e historias concretas) el constante trabajo realizado para conocer y transformar esta realidad hacia una sociedad más justa y accesible para todas las personas.

1. El desarrollo social y de las personas no es el crecimiento económico
Ya en el VI Informe publicado en 2008 quedó constancia de que, en función de los indicadores de crecimiento económico elegidos, obtendríamos una imagen parcial (o incluso distorsionada) de la sociedad.

Acercarnos a la realidad social, únicamente a través de indicadores ajenos a las personas nos lleva además, a desentendernos de quienes más sufren. A ocultar e invisibilizar (y en ocasiones incluso a culpabilizar) a los más desfavorecidos. Pero la sociedad no puede crecer sin las personas. El verdadero desarrollo se construye dando prioridad a la vida digna de todos, pero las cifras actuales de desigualdad, pobreza, privación material y exclusión social están configurando un devenir social que excluye a muchos. Por este motivo, proponemos:

• Considerar los indicadores de desigualdad, pobreza, exclusión social y privación material como indicadores privilegiados a efectos de elaborar un diagnóstico riguroso de desarrollo social.
• Evaluar la acción política, teniendo en cuenta el impacto sobre estos indicadores, prestando especial atención a aquellas políticas que contribuyen al auténtico desarrollo: sanidad, educación, empleo, redistribución de la riqueza, garantía de ingresos (pensiones, rentas mínimas),...

2. Afrontar las consecuencias estructurales de la pobreza
La pobreza y la exclusión social son fenómenos estructurales. Hemos constatado que no se deben exclusivamente a la crisis aunque con esta se hayan acentuado sus consecuencias), sino que nos acompañaban incluso en épocas de crecimiento económico.

El carácter estructural requiere por tanto la puesta en marcha de políticas redistributivas concretas:

·    Conseguir que la protección social alcance estándares básicos en todo el territorio y que se haga operativa a  través de un sistema de «garantía de mínimos».
·    Desarrollar una protección social desde el fortalecimiento de los servicios sociales públicos, que facilite la promoción y el empoderamiento de las personas, para que no quede reducida a la gestión de las prestaciones económicas.

Para la puesta en marcha de medidas eficaces, realmente transformadoras, se requiere de la existencia de mecanismos que garanticen la sostenibilidad de estas iniciativas. Por tanto existe la necesidad de:


·    Construir un compromiso redistributivo ético que nos acerque a la media europea. Los impuestos no pueden quedar al margen de la obligada y necesaria cohesión social, ni se puede poner en peligro la suficiencia de recursos para asumir los riesgos colectivos. No es posible mantener un sistema de servicios públicos equitativo y de calidad sin la aportación de todos los ciudadanos al mismo, a través de los impuestos, cada uno en función de sus ingresos y su patrimonio. Necesitamos mejorar nuestra pedagogía fiscal para romper la contradicción de valorar muy positivamente la universalidad de nuestro sistema de bienestar y, por otro lado, querer pagar cada vez menos impuestos.

3. Una sociedad que apuesta firmemente por el bien común
Consideramos que el bien común debe ser provechoso para todos, salvo que por razón de justicia y equidad haya de favorecer a los más débiles, por ser los principales destinatarios de un proceso estructuralque les arrincona. Para ello partimos de dos premisas como referencia:

·    Construir una sociedad basada en derechos universales y no en privilegios individuales.
·    Priorizar a aquellos que están en una situación de mayor vulnerabilidad, tanto en España como fuera de nuestras fronteras.

La propuesta actual de contrato social apoya a aquellos a los que «les va bien», bajo el supuesto (que se ha demostrado fallido), de que esto genera un efecto contagio que termina por mejorar también las condiciones de vida de los más vulnerables. Pero queda demostrado que esta lógica está creando estructuras de desigualdad y pobreza. Por ello, este nuevo contrato social se asienta sobre diferentes aspectos:

·    Es un contrato redistributivo basado en derechos,lo que implica superar la discrecionalidad del asistencialismo y asumir la cohesión social como principio fundamental.
·    Conlleva la necesidad de una mayor coordinación entre instituciones, administraciones y territorios, que debe racionalizar las ineficiencias del sistema y que debe ser dotado de recursos adecuados.
·    Es un contrato intergeneracional en el que los jóvenes asumen un papel activo participante y en plenitud en la sociedad.
·    Es un contrato de regeneración institucional y de regeneración social pues se trata de que contribuyamos a asumir los riesgos colectivamente, con responsabilidad de todos.
·    En este nuevo contexto, es necesario un mayor papel de la sociedad civil que conllevará un fortalecimiento de «lo público». Ambos espacios se complementan y se configuran como constructores del bien común desde los principios de la solidaridad y la subsidiariedad.

Así, proponemos:

·    Considerar el gasto social como «inversión social», priorizando aquellos ámbitos que son más correctores en  érminos de desigualdad (inversión en sanidad y en educación, en pensiones y rentas mínimas).
·    Eliminar la sobrecarga que recae sobre los hogares, tanto por el debilitamiento de los servicios públicos, como por el impacto de la crisis.
·    Implementar políticas familiares eficaces y con recursos suficientes que contrarresten, entre otras cosas, el riesgo actual que conlleva la presencia de menores en el hogar.
·    En concreto, la puesta en marcha de una política eficaz que evite la transmisión intergeneracional de la pobreza que es uno de los peligros latentes en el presente y de especial gravedad para el futuro.

En síntesis: una nueva agenda de políticas públicas que prioricen a los más excluidos
Consideramos que no es cierto (ni asumible) que no se pueda hacer nada más que lo que se está haciendo. Son muchas las personas y los estudios rigurosos que confirman que existen nuevas formas de organizar nuestro proyecto social, y que no están cerrados los abanicos de oportunidades.

En esta nueva forma de gestión, la sociedad civil debe tener mayor peso (en el diseño, organización y en la gestión). Debemos replantear la relación entre lo público, lo privado (el mercado) y lo social (lo voluntario, sin fin lucrativo…). Una agenda donde no participen únicamente los actores tradicionales (Gobierno, empresarios y sindicatos) sino abierta a los nuevos movimientos sociales, expresión de enriquecedoras formas de ciudadanía, y a las organizaciones del Tercer Sector, especialistas en crear puentes y mantener la cohesión social de nuestro país. Esto no es posible sin el fortalecimiento de los valores cívicos de la sociedad civil, capaz de construir y reivindicar unas instituciones verdaderamente éticas y democráticas, que se hagan cargo de los más vulnerables como prioridad para construir un verdadero desarrollo desde el bien común:

·    Tomar decisiones políticas concretas (diseño y planificación, puesta en marcha de ajustes presupuestarios…) evaluadas en términos de equidad.

·    Priorizar aquellas medidas políticas que suponen una mejora en las condiciones de vida de los más pobres.

lunes, 20 de octubre de 2014

¿Es posible un liderazgo empresarial cristiano?

(Un artículo de Juan Manuel Sinde, miembro de Arizmendiarrietaren  Lagunak Elkartea, publicado en DEIA el sábado, 4 de Octubre de 2014)

Existen en la actualidad unas 1800 universidades en el mundo que se proclaman católicas. De ellas, unas 800 ofrecen algún tipo de formación para los futuros profesionales de la empresa.

Dos profesores de dos de dichas Universidades (St.Thomas, en USA, y Santo Tomás, en Roma), han coordinado un trabajo titulado "La vocación del líder empresarial", en el que han participado personas de distintos Centros universitarios en colaboración con el Pontificio Consejo de Justicia y Paz, que pretende ser una guía para la formación de profesores y para la enseñanza en escuelas empresariales y universidades católicas.

El trabajo comienza identificando algunos obstáculos que dificultan a los líderes empresariales servir al bien común: la corrupción, la tendencia a la codicia, la ausencia de un estado de derecho en muchos países,...Con carácter general propugna un "liderazgo de servicio" armonizando las demandas del mundo económico y los principios ético-sociales cristianos.

Cuatro son los factores que destaca como de especial influencia en las empresas modernas:

a) la globalización, que ha producido eficiencias y oportunidades extraordinarias, pero que también acarrea desigualdades y dificultades de control de la actividad económica, sobre todo en el ámbito financiero
b) Las telecomunicaciones, que han permitido nuevos productos y reducción de costos para responder a las necesidades de personas y empresas, pero también un exceso de información, que puede generar confusión.
c) La financiarización de la economía, que ha separado la actividad financiera de la economía productiva y ha acentuado la tendencia a la especulación y a los beneficios a corto plazo.
d) Los grandes cambios culturales, que han reforzado el individualismo, las preocupaciones sobre los derechos y no sobre los deberes... y que han llevado a un mayor volumen de bienes privados pero también a serias carencias de bienes comunes.

Indica que es frecuente, en este contexto, que mientras los líderes empresariales se concentran en maximizar la riqueza a crear, los trabajadores desarrollen actitudes reivindicativas y los consumidores exijan satisfacciones inmediatas al menor precio posible, entrando, en ocasiones, en comportamientos que pueden ser contradictorios y negativos para todos.

Ante esta situación recuerda que las decisiones empresariales deben estar basadas en los siguientes principios: el respeto a la dignidad de todas las personas, el servicio al bien común y la visión de la empresa como una comunidad de personas.

En la práctica, sugiere que el líder empresarial debe estar centrado en a) producir bienes y servicios que satisfagan las necesidades genuinas de las personas, b) asumir la responsabilidad por los costes sociales y medioambientales de la producción, c) organizar el trabajo de modo eficiente pero también de forma que permita el desarrollo de los trabajadores, d)utilizar los recursos con inteligencia, para producir riqueza de forma sostenible y e) distribuirla con justicia, buscando un salario justo para los trabajadores, precios justos para los clientes, impuestos justos para la comunidad y beneficios justos para los accionistas.

Una aplicación a nuestro caso

Un grupo de profesionales creyentes ha reflexionado sobre posibles actuaciones y políticas empresariales en las que se pudieran concretar esas orientaciones, habiendo llegado a unas conclusiones, según las cuales un liderazgo empresarial cristiano:

a) Se preocupará de la sostenibilidad del proyecto empresarial, procurando que una proporción mayoritaria de los beneficios anuales se destine a Fondos Propios.
b) Respetará rigurosamente la legislación laboral de los países en los que desarrolle su actividad.
c) Desarrollará una política de transparencia informativa poniendo a disposición de los trabajadores de forma regular información sobre las variables y políticas más importantes de la empresa, a un nivel similar a la establecida como obligatoria para las empresas que cotizan en Bolsa  y adecuado a la dimensión de cada empresa.
c) Implantará sistemas de gestión participativos, realizando consultas a los trabajadores sobre las decisiones más relevantes, llegando a incorporar a representantes de los mismos en los máximos órganos de decisión ó control.
d) Vigilará la satisfacción y necesidades de los recursos más críticos para la marcha empresarial: las personas que en ella trabajan, desarrollando planes de formación sistemáticos, con objetivos de dedicación no inferior a 20-40h anuales por trabajador e incluyendo en los mismos tanto formación técnica como formación que permita a sus representantes interpretar y valorar la información empresarial que se les facilite.
g) Impulsará políticas retributivas que, salvando la necesaria fidelización de los trabajadores más cualificados, no generen una gran desigualdad entre las personas empleadas.
h) Implementará sistemas de participación de los trabajadores en los resultados de la empresa, abriendo la posibilidad, incluso, de que puedan acceder a participar en la propiedad de la misma.
i) Cumplirá honestamente con sus obligaciones fiscales sin triquiñuelas legales.
j) Respetará rigurosamente la legislación medio-ambiental.
k) Tendrá en cuenta los problemas de la comunidad en la que se asienta, dedicando un mínimo de un 1% de los beneficios a actividades de Responsabilidad Social coherentes con los mismos


Comportamientos todos ellos que quizás puedan ser considerados utópicos pero que en buena parte ya están siendo puestos en práctica por los dirigentes empresariales con mayor visión a largo plazo.

jueves, 26 de junio de 2014

Crisis económica y paraísos fiscales

Con este título el sociólogo de la UPV, Eguzki Urteaga, publicaba hace unas semanas en varios diarios del Grupo Noticias un artículo en el que destaca la importancia de estos refugios del dinero ilegal y especulativo, que se estima supone el  8 % de los saldos mundiales (porcentaje que incluso sería superior en Europa), con un considerable impacto en la recaudación fiscal de los estados de todo el mundo.

Citando un estudio empírico realizado por el joven economista francés, Gabriel Zucman, aboga por evaluar y endurecer los controles a nivel de la UE (que distan mucho de funcionar satisfactoriamente).

Es de todos conocida, por otra parte, la extraordinaria capacidad de influencia de las instituciones financieras para conseguir decisiones políticas favorables no sólo a sus intereses sino también a sus excesos.

¿Sería posible actuar aprovechando las redes católicas para contrabalancear esa influencia y acercarnos a unas finanzas orientadas en mayor medida  a financiar el desarrollo sostenible y limitar la especulación financiera?

La llamada a la honestidad fiscal realizada desde el grupo de Compromisos Cristianos ante la Crisis nos exige plantearnos, asimismo, medidas que contribuyan a modificar aquellos aspectos del sistema económico que suponen un robo para los ciudadanos y unas ventajas injustas para los más adinerados.


Leer el artículo aquí.

miércoles, 21 de mayo de 2014

La solidaridad, identidad de Europa/Alkartasuna, Europaren nortasuna

Porque está en juego la dignidad de millones de personas


El día 25 de mayo los ciudadanos y ciudadanas estamos convocados a elegir a quienes nos van a representar en el Parlamento Europeo: 751 miembros para estrenar legislatura y nuevas competencias en el ámbito legislativo.

Asistimos con preocupación al escepticismo y el desinterés con el que muchos presencian estas elecciones. El modo en que desde Europa se está haciendo frente a la crisis, el impacto social de las medidas que se van tomando, el papel de las instituciones europeas, así como la tensión y la primacía de los intereses de cada país sobre los intereses generales están deteriorando la confianza en el proyecto europeo y en sus instituciones, y cuestionando el hecho mismo de votar en estas elecciones.

Conscientes, y compartiendo en gran medida estas preocupaciones, tenemos la convicción de que en estas elecciones nos jugamos mucho: el tipo de salida que se va a dar a la crisis, la apuesta por un modelo económico al servicio de las personas y, en definitiva, la construcción de una Europa que sirva a su ciudadanía. En este sentido, deseamos una Europa abierta y acogedora, comprometida con los derechos humanos y la justicia social, sostenible y en paz, más justa y solidaria con las personas y comunidades más vulnerables.
Nos sumamos a la petición de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), en el sentido de configurar Europa como una comunidad de solidaridad y responsabilidad, basada en un modelo de economía social de mercado, en el que no solo prime lo económico, sino también lo político y lo moral. Debe, por tanto, estar al servicio de la justicia y la paz, con la voluntad decidida de preservar los derechos fundamentales de todas las personas.
Como comunidad cristiana tenemos el deber de recordar y exigir a los candidatos al Parlamento europeo que tenemos que construir un mundo diferente, presidido por la solidaridad, la búsqueda del bien común y el cuidado del medio ambiente. Pedimos al Señor, con el papa Francisco, que nos regale políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres (Evangelii Gaudium 205).
Como ciudadanos y cristianos no podemos permanecer indiferentes. Por ello invitamos a votar y a participar en la construcción del presente y del futuro de Europa. Está en juego la vida y la dignidad de millones de personas.



Milioika lagunen duintasuna jokoan dagoalako

Herritarrok hitzordua dogu maiatzaren 25ean, Europar Parlamentuan ordezkatuko gaituenak hautatze aldera, botoa emoteko: 751 kide legealdi barrirako eta legegintza-arloko eskumen barrietarako.

Guztiz kezkagarria iruditzen jaku askok hauteskunde honeen aurrean erakusten dauan eszeptizismo eta interesik eza. Europak krisiari aurre egiteko hartu dauan bidea, europar agintariek hartzen diharduen neurrien gizarte eragina, europar erakundeen eginkizuna eta herrialde bakotxaren interesak interes orokorren gainetik jarten dirala ikusita, jenteak gero eta konfiantza gitxiago dau europar egitasmoan eta erakundeetan eta zalantzen jarten da hauteskunde honeetan botoa emotea be.
Horretaz jaubetuta eta, kezka horreek neurri handi batean geure eginda be, uste dogu hauteskunde honeetan asko dogula jokoan: krisiari emongo jakon urtenbidea, gizakien aldeko eredu ekonomikoaren aldeko apustua eta, azken batean, bere herritarren zerbitzura dagoan Europa egitea. Honen haritik, Europa zabal eta abegitsua gura dogu, giza eskubideakaz eta gizarte zuzentasunagaz konprometituta dagoan Europa, iraunkorra eta bakean, zuzenago eta solidarioagoa gizabanako eta gizatalde ahulenakaz.
Bat egiten dogu Europar Batasuneko Gotzainen Batzarren Batzordearen eskariagaz: Europa alkartasunez eta erantzukizunez jantzitako alkarte lez eratu behar dogula dinoe, merkaduko ekonomia sozialaren ereduan oinarrituta, arlo ekonomikoagaz batera, arlo politiko eta moralari be garrantzia emonez. Hori dala-eta, zuzentasun eta bakearen alde egin behar dau, gizon eta emakume guztien funtsezko eskubideak babesteko borondate erabagigarriagaz.
Badogu betebehar bat kristinau alkarte lez: alkartasuna, guztion ona eta ingurumena zaintzea helburu nagusitzat izango dituan mundu barria eraiki behar dogula gogorarazo eta eskatu europar Parlamenturako hautagaiei. Frantzisko aita santuagaz bat eginez, gizarteak, herriak, behartsuen bizitzak benetan min egingo deutsen politikoak emoteko eskatzen deutsagu Jaunari (Evangelii Gaudium 205).
Herritar eta kristinau lez ezin gara axolagabe geratu. Horregaitik dei egiten dogu botoa emon eta, holan, Europaren orainaren eta geroaren eraikuntzan parte hartu daigun. Milioika gizon eta emakumeren bizia eta duintasuna dago jokoan.

domingo, 23 de febrero de 2014

Actuar como contribuyentes éticamente responsables


En la ventana ¿Cómo?::Nola? sugerimos cómo comprometernos, y concretamos con enlaces a los documentos respectivos los Compromisos 1 y 2 que, como recordatorio, son estos:
 
1.- Donar un día de sueldo/pensión al mes para las personas más desfavorecidas (ver cómo poner en marcha Compromiso 1)
 2.- Ofrecer 2 ó 3 h. semanales de trabajo voluntario en tareas de “transformación social”, preferentemente en organizaciones que se preocupan de las necesidades de los más pobres y buscan un modelo socio-económico más justo y más humano (ver cómo poner en marcha Compromiso2)
Ahora hemos añadido el enlace con el documento que desarrolla de forma sucinta el Compromiso relacionado con un comportamiento ético responsable ante la fiscalidad:
 
3.- Actuar como contribuyentes éticamente responsables, pagando todos los impuestos sin fraudes ni artimañas legales, incluso solicitando la factura para pagar siempre el IVA (ver cómo poner en marcha Compromiso3)
 
Este documento recuerda cual  es la realidad tributaria que se vive en el estado español y las tres carencias básicas que están en el origen de la crisis: la falta de reglas adecuadas para regir el mercado global, especialmente el financiero, la ausencia de instituciones con capacidad suficiente para garantizar su buen funcionamiento y, finalmente, la carencia ética, sin la que esta crisis no se habría producido del modo como lo ha hecho (Pastoral “Una economía al servicio de las personas”. 2011).
 
Recuerda , asimismo, las medidas propuestas por Oxfam al Foro Mundial de Davos y termina con unas breves recomendaciones prácticas al alcance de cada uno de nosotros, que merecen ser puestas en práctica como ciudadanos responsables
 
 
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domingo, 5 de enero de 2014

¿Quién lidera el rearme ético en la vida económica? Un propósito para el Año Nuevo


No se ponen de acuerdo los economistas respecto a la incidencia de la falta de ética en la crisis económica actual. Mientras que algunos defienden que las crisis se han sucedido a lo largo de la historia y habría que suponer que los vicios que las causan son consustanciales a la naturaleza humana, otros (entre ellos el vasco de Iparralde  y ex-Director General del FMI, Michel Camdessus) citan que las carencias éticas han estado en la raíz de la profunda crisis económica que estamos atravesando. 

Merece la pena, en cualquier caso, citar que, según una reciente investigación realizada por la Diócesis, en Bizkaia una notable mayoría de los ciudadanos (el 60%) sí considera que la crisis está ligada a la "falta de valores en los modelos de comportamiento y conducta" en la vida social. 

Aunque algunos de los aspectos más indignantes pueden influir en ese dato (corrupción de algunos líderes políticos, deshonestidad e incompetencia de banqueros con sueldos astronómicos, avaricia extrema de especuladores que juegan con el hambre de millones de personas,...)  el 61% opina que la difusión de valores éticos es, con carácter general, en nuestra sociedad bastante ó muy insuficiente. 

Entendemos que estos datos pueden resultar una esperanza para abordar los problemas de distinta manera. Ya que ninguna reforma fiscal será eficaz si los perjudicados mueven su domicilio fiscal a otras comunidades ó si en la conciencia social no consideramos fraude evitar el pago de impuestos cuando ello no es posible de controlar por la Admón. (léase pago del IVA,....) 

Igualmente, ninguna dotación presupuestaria  para servicios sociales será suficiente si es socialmente aceptable engañar en la información a la institución pública correspondiente  a fin de  tener acceso a las ayudas establecidas para los más necesitados. 



Son de destacar, en este sentido, dos de los Compromisos asumidos por el grupo impulsor del proyecto que inspira este blog:  

  1. Actuar como contribuyentes éticamente responsables, pagando todos los impuestos sin fraudes ni artimañas legales, incluso solicitando la factura para pagar siempre el IVA
  2. Propiciar la existencia de becas u otras ayudas públicas utilizándolas responsablemente, a fin de que puedan llegar a todas las personas que realmente las necesitan.

 Se da la circunstancia, además que, según una investigación europea, el progreso de las naciones no tiene relación con la capacidad intelectual de sus líderes empresariales ó políticos, ni siquiera con la abundancia de sus recursos naturales sino, entre otras variables, con la existencia en su cultura ciudadana de valores de ética, integridad, responsabilidad, respeto a las leyes y los derechos de los demás, amor al trabajo y deseos de superación. 

Todos esos valores podrían ser un termómetro para calificar lo que podríamos denominar nivel de ética ciudadana, entendida ésta como los hábitos que las personas adquirimos para obrar de una determinada manera ante lo común. 

Según el estudio realizado en Bizkaia antes citado, no es claro para los ciudadanos qué instituciones podrían liderar ese necesario rearme ético en nuestra sociedad. 

La clase política y las instituciones públicas tienen una valoración incompatible para ello. La Iglesia es, sin duda, la institución en la que más esperanza tienen los que se declaran creyentes. Y, ciertamente, encajaría plenamente con su Misión de predicar el Evangelio. 

¿Podemos los laicos comprometidos aportar algo al respecto? Quizás las fechas son oportunas para ponernos un objetivo que  seguramente está al alcance de nuestra mano…aunque sean necesarias la voluntad, tenacidad y disciplina imprescindibles para cumplir cualesquiera de los propósitos que nos hayamos formulado para el 2014.

 

viernes, 20 de diciembre de 2013

La comunicación cristiana de bienes

La Navidad es un momento especialmente adecuado para recordar que todos somos hermanos e hijos de Dios y que Este ha puesto numerosos bienes en la Tierra pero no para disfrute de unos pocos sino de toda la Humanidad. Por ello, además de enviaros nuestros mejores deseos para vosotros y vuestra familias para estas fiestas y el año próximo, os adjuntamos el interesante trabajo que sobre la comunicación cristiana de bienes ha realizado Igor Irigoyen, de Itaka. Recordamos aquí las conclusiones de dicho trabajo:
 
http://www.itakaescolapios.org/
 
“La comunicación cristiana de bienes, a la que estamos llamados todos los seguidores de Jesús, es una práctica con hondas raíces en la Sagrada Escritura, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, así como en la tradición de la Iglesia, de forma especial en la obra de los Santos Padres.
 
La comunicación cristiana de bienes guarda una íntima relación con el destino universal de los bienes, uno de los principios permanentes de la Doctrina Social de la Iglesia, ya que se funda en una concepción de los bienes terrenales como creación de Dios, al servicio de toda la humanidad. Igualmente, parte de una visión de la propiedad sujeta a su función social. La comunicación de bienes se dirige, por tanto, a hacer efectivos ese destino universal y la función social de la propiedad de los bienes.
 
A lo largo de la historia de la Iglesia encontramos una presencia constante de la comunicación cristiana de bienes, aunque con diversa intensidad y acentos en función del momento histórico y de los enfoques teológicos y filosóficos con influencia en la propia Iglesia. En este sentido, puede afirmarse que el actual magisterio social de la Iglesia ofrece sustento doctrinal para impulsar de forma renovada la comunicación de bienes.
 
Son diversos los caminos a través de los cuales la comunicación cristiana de bienes se puede y debe hacer efectiva. Por un lado, está el de compartir de forma gratuita aquello que los demás necesitan (a través de prácticas tradicionales como la limosna, el diezmo o la bolsa común, y sus variantes actuales). Junto a ello, adicionalmente, reviste una gran importancia el papel como agentes económicos y construir desde dicho papel una sociedad más justa y fraterna.
 
Periodos de crisis económica y de crecimiento de la desigualdad, como el que vivimos en la actualidad, interpelan a la Iglesia de forma especial en orden a profundizar en la práctica de la comunicación cristiana de bienes, como manera de responder a la luz del Evangelio a los signos de los tiempos y dar testimonio de compromiso con la justicia y la solidaridad.
 
 


En la sociedad actual han surgido un conjunto de iniciativas dirigidas a recuperar la vinculación entre la economía y la ética que, de forma explícita o implícita, participan de los fundamentos de la comunicación de bienes y, en esa medida, contribuyen a hacerla efectiva. Numerosas de esas iniciativas implican a entidades y personas de Iglesia, en algunos casos como impulsoras y en otros como participantes dentro de una pluralidad de colectivos y organizaciones sociales.”
 
Ver el documento completo aquí.